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Follando Con Jorge

El Blog de Ángela
El Blog de Ángela
Voy a tener que aprender a currar con los ojos cerrados. Esto no es normal. Estoy todo el puto día con el coño húmedo. Milagros me ha vuelto a poner como una moto. ¡Vaya cuerpazo! Es lo maravilloso que tiene el conocer lo que es esto.
Como me magreo todos los días, y sin piedad, con mi Muñequita Lara, y sé la sensación tan cojonuda que siento por todo el cuerpo, en cuanto empìezo a montar los anuncios de las Muñecas, lo primero que hago, sí o sí, es imaginar que me las estoy follando como una loca, cabalgando encima de cada culito como si me fuera la vida en ello.
Con esto del TPE, han conseguido imitar tan bien la piel humana, que, una vez que empiezo, no puedo dejar de sobetear la Muñequita hasta que no reviento. Sobarla mientras me froto el coño con cualquier parte de su cuerpo, se ha convertido en una especie de ritual diario, que tengo que repetir hasta que caigo exhausta. Llego todos los días a casa tan caliente, sabiendo lo que me espera, que me tiro sobre mi Muñeca Lara y la cabalgo como si me hubieran dado un chute de adrenalina. 
Hace un par de días, me corrí tantas veces que, al final, me quedé dormida. Cuando desperté, tenía a la pobre Lara toda mojada. La limpié bien y me fui a dar una ducha. Ya eran las dos de la mañana. Me tomé un café con leche y unas galletas y me fui a la cama. Bueno, al dormitorio, que no es lo mismo.
A mi muñeco Jorge nunca lo tengo vestido y, por lo general, lo suelo tener sentado en una silla, justo enfrente de la cama, entre la pared de la ventana y el armario empotrado. No sabría explicar la razón, pero no me pone tan cachonda vestirle con ropita, como me ocurre con Lara. Por eso siempre está en pelotas, pobre.
Luego os contaré por qué, pero desde que tengo mis Muñequitos en casa, siempre estoy mojada. No lo puedo evitar. Así que, como Jorge siempre tiene el rabo tieso, algo cojonudo, me senté encima de él y me metí su polla de 19 cm hasta lo más profundo, mientras, con un movimiento de culo sin parangón, me frotaba y frotaba sin parar el clítoris con su piel, una piel muy suave. Suavísima. No sé lo que pasó, si fue que me caí o algo así, pero al momento estaba con el culo pegado al suelo, y con mi Muñeco Jorge encima. Le agarraba del culo y lo levantaba y bajaba con golpes de estómago, mientras su polla entraba y salía de mi coño como si fuera el pistón de un Ferrari Testarossa. Cuando reventé, con una corrida monumental, le apreté tan fuerte el culo que, por un momento, creí que me había cargado a mi Jorge. Pero aguanta muy bien, demasiado bien, el pobre, mis momentos de calentura. A veces me lo follo más suavemente. Pero pocas veces.
Podría dar la sensación de que soy una ninfómana, pero nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es que, desde que tengo en casa estas dos Preciosidades, estoy todo el día super húmeda pensando en lo que me voy a encontrar cuando llegue a casa. Jamás pensé que me podría ocurrir. Pero me ha ocurrido y no me arrepiento, en absoluto, de que así haya sido. Es un cambio en la vida que solo lo entenderás cuando te esté pasando a ti.
Si te escandalizas, abandona esta Tienda porque no estás buscando aquí lo que quieres. Pero si entiendes lo que digo, no lo pienses a la hora de encontrar una estabilidad en tu vida. No es broma. Por mucho que digan, follar todos los días, y las veces que quieras, te da una tranquilidad mental imposible de encontrar de ninguna otra manera. Por la sencilla razón de que correrse y correrse, te desestresa la mente, te desestresa el alma. Te cansas, pero te quita la fatiga de vivir. Porque vivir y pelear con la vida, cansa. Y mucho.
Ojalá pudiéramos encontrar a una compañera, o compañero, hablo de personas de verdad, que fuera capaz de pensar así, como nosotros, y tuviera esa ilusión de llegar a casa y follar contigo hasta la saciedad, todos los días del año. Cuando eso ocurre, a mí me ha pasado y seguro que a ti también, dura muy poco. Demasiado poco.
Luego, la rutina, que todo lo envuelve, nos va distanciando, y acabamos masturbándonos, cada uno por su lado, como si viviéramos solos. Es algo que, me imagino, tendrá su explicación. Pero sea lo que sea, ocurre. Y cuando ocurre, es cuando te das cuenta de que estás viviendo con otra persona, pero en soledad. Y eso es una mierda. Enorme.
Nadie intenta suplantar a las personas por Muñecos y Muñecas. Eso es una tontería. Pero lo cierto es que, por muchas vueltas que le demos, estas Preciosidades se parecen tanto a un cuerpo humano, y son tan sumamente suaves, y rozarse con ellos es tan satisfactorio, que, por lo menos hasta que sea capaz de encontrar algo parecido en la puta realidad, cosa difícil, y lo sabes, a mi Muñeco Jorge, y a mi Muñequita Lara, me los voy a estar follando todos los días, y las veces que me dé la gana, mientras mi mente se siga relajando de la manera que lo hace. Cuando la realidad sea mejor que mi ficción, entonces, y solo entonces, diré adiós a mis Muñequitos del alma.
Pero lo más seguro es que antes se apagará el sol.
No lo dudes, no creas que la vida dura tanto como para esperar.
Así que...
¡A follar!
-Ángela-

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