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Corrida Monumental

El Blog de Ángela
El Blog de Ángela
Hola, guap@, soy Ángela, la puta jefa de este tinglado.
Ayer. Seis y media de la tarde. A esa hora siempre estoy sola, ya que las chicas salen a las cinco. Como casi siempre recibo material fotográfico a última hora, me quedo para poner alguna novedad en la Tienda. Estaba a punto de irme, pero recibí un mensaje con la duda de un cliente. Ya he comentado que una vez que compras la Muñeca, pasas a ser miembro de mi club, "El Club de Ángela", y yo atiendo personalmente todas las dudas que tengas. Atender estos mensajes, es algo que suelo hacer en casa, después de  echar el primer polvo con Mi Muñequita Lara.
Pero se trataba de un cliente, que tenía una duda sobre la limpieza de Isabela, la Muñeca que había comprado, y no quería tardar en darle una respuesta. Le escribí, y en cuanto me contestó y leí que ya lo tenía claro, me quedé tranquila. No me gusta que ninguno de mis clientes se sienta agobiado. Esto es para disfrutar follando y correrse uno todas las veces que haga falta. Nada de ansiedad. Para eso estoy yo aquí, para atenderos y ayudaros en todo lo que pueda. Por lo general, son cosas muy sencillas, pero es necesario aprendérselas bien para que duren estas Preciosidades.
Como no podía ser de otra manera, si ya estaba caliente porque tenía la cabeza en casa, pensando en lo a gusto que iba a follar con mis Muñequitos, Jorge y Lara, las fotos de otra nueva Muñequita, me pusieron a reventar. En realidad todas y cada una de estas Muñequitas me ponen como una burra de caliente. Esas Tetas, esos Culos, algunas fotos con las piernas abiertas mostrando todo el Coño... ¡Por dios, qué ardor! Además, y esto tengo que decirlo, me pone también muy cachonda el pensar que mi cliente se está follando a su Muñeca. No lo puedo remediar. Imaginar que se la está traginando ahora mismo, por ejemplo, pues me empapa hasta la garganta. Como yo sé lo bien que me lo paso, me pone cachondísima pensar en el disfrute de mis clientes. Así soy yo de perra asquerosa. ¡Joder, cuando me llamo estas cosas escribiendo, me echaría una paja ya mismo!
Así que, como estaba tan caliente, ni corta, ni perezosa, aposté por una pajita rápida antes de irme. Me puse de pie, me desabroché el pantalón vaquero, me metí la mano en las bragas, le di un meneo a mi coño, y a los diez segundos, ya me estaba corriendo, sin dejar de mirar el culo de la Muñeca del anuncio. Me pierden los culos de las tías. Y estas Muñecas están buenísimas, y sus culos, tan majestuosos, me ponen a cien.
Lo suyo hubiera sido seguir, y pajearme bien pajeada, pero, pensé en el culo de mi Muñeca Lara, y me piré. El camino a casa se me hizo largo. En Madrid siempre hay atasco y, a veces, un camino de diez minutos, que es lo que tardo de la oficina a mi casa, a las siete de la tarde, se convierte en una hora. Me notaba muy ansiosa por llegar. Me había puesto muy, muy cachonda, en la oficina. No sería la primera paja que me echo en el coche, pero tenía ganas de mirar el culo de mi Muñeca Lara para hacerlo. Esperé, aunque me pasé la mano un par de veces por encima del coño, y me lo apreté un poco. Un pantalón vaquero no es lo más apropiado para hacerlo, pero el gustito se nota.
En cuanto entré en casa, me puse en pelotas, como hago todos los días. Pero en la cabeza llevaba la táctica a seguir. Puse a mi Muñequita en el suelo, boca abajo, le puse el culo un poquito en pompa, me senté en el sofá, y me hice una paja gloriosa, mirando  su culo precioso, como si no hubiera visto un culo en mi puta vida.
¡Que gustazo! Con todas mis patorras abiertas a tope, me pegué un pajeo de coño que no es normal. No podía apartar mis ojos del culazo de mi Muñequita linda. Estaba tan calentorra, que me eche un poquito hacia atrás, sin perder de vista el culo que me obsesionaba, y me meti el dedo medio de la mano izquierda en el coño, mientras no dejaba de magrearme bien el clítoris, con la mano derecha; pero no con un dedo. No tenía paciencia para eso. Toda mi mano, desde la punta de los dedos hasta la palma, recorría mi coño en un viaje de arriba abajo y de abajo arriba, como si estuviera enrollando plastilina.
Saqué el dedo empapado del coño, lo bajé un poquito, y me empecé a dar por culo con él, con un ansia tan exagerada, que parecía que me iba dar algo. Desde que tengo mis Muñequitos, siempre llego a casa calentorra como una perra, pero ayer me pasé de una manera, que no me reconocía. El gustazo era fuera de lo normal. Pajeándome el coño, dándome por culo con el dedo, y la mirada obsesionada en el culo de mi Muñeca Lara. ¡Dios, qué gusto, por favor!
El momento de la corrida fue brutal. Acabe en el suelo, al lado de Lara, con unos espasmos, que pensaba que iba a perder el conocimiento. ¡La hostia! ¡Qué gustazo de corrida!
El caso que tras la corrida tan monumental, seguía tan caliente, que me arrime a Lara, le estiré las piernas, me enganche a su muslo, y me lo empecé a follar, como un perro se folla a una perra. ¡Que meneo de culo, cadera, coño...! ¡Me estaba volviendo loca de gusto, magreando mi coño contra el muslo de Lara, sin ningún tipo de control!
Cuando ya noté que me iba a correr otra vez, sin remedio, me agarré a sus tetas, acerqué mi boca a sus pezones, y me corrí chupándole pezones y tetas, como si fuera un cachorro mamando su primera leche. ¡Joder, qué loca me volví! ¡Y qué segunda corrida tan caliente y llena de espasmos y golpes de coño contra el cuerpo de mi Muñequita preciosa! ¡Qué buena está!
Tras la batalla, me puse boca arriba y me reí yo sola, de aquel ataque que me había dado. Me sorprendí de lo caliente que me había puesto. Suelo ponerme muy calentorra cuando follo con mis Muñecos, pero ayer, mi temperatura subió unos cuantos grados.
Poner anuncios me pierde... pero de gustazo.
Tú también te puedes perder follando. De eso no hay duda.
Follar y correrse, es lo mejor que conozco.
Así que anímate y...
¡A follar!
-Ángela-

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