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El Blog de Ángela
El Blog de Ángela

Hola, Guap@. Soy Ángela. La "Jefa".

Ha coincidido que en mi generación, estoy cerquita de los 30, alguien ha inventado unos Muñecos, con un material que los hace provocativos porque son como un cuerpo humano. Y es el cuerpo humano, hombre o mujer, o ambos, lo que nos atrae. A mí me gusta una buena Polla, pero me encantan las Tetas, el Coño y el Culo de las tías. Y resulta que, con este maravilloso invento, con mis dos Muñequitos del alma, Jorge con una polla de 19 cm y Lara con un cuerpazo con el que me reviento el coño a diario, lo tengo todo. Sin discusiones, sin me apetece o no me apetece, sin malos rollos, sin explicaciones, porque sí, porque quiero follar, sin más. Solo mi imaginación, para follar como me dé la gana. Y eso, eso es la hostia.

Yo soy así y a nadie le importa. Yo no me meto con nadie. Si me gustan mis dos Muñequitos del alma es porque los necesito. Necesito tener relaciones sexuales sin rollos, ni disgustos, sin un antes, sin un después, sin preguntas, con ganas, con ansia de follar y necesito correrme todos los días, y varias veces, porque mi cabeza se despeja y se van los fantasmas. Pero también tengo la necesidad de contar esto que me ocurre, porque ni siquiera sé cómo me ha ocurrido. Solo sé lo bien que me siento y, por eso, tengo la necesidad de gritar a los cuatro vientos que se puede hacer. La gente que se escandalice, con ignorarme y olvidarse de mí, ya lo tiene solucionado.

Tu imaginación llegará a unos límites de los que ahora ni te aproximas por mucho que te pajees la mente. Y, por favor, no pienses, ni por lo más remoto, que soy violenta. Soy muy apasionada y una calentorra de mucho cuidado. Pasión, sí. Y mucha. Pero la palabra violencia me hace temblar de horror, y te pido, por favor, que no seas violento, ni siquiera con una Muñeca. Follar con pasión no tiene nada que ver con la violencia. Bueno, apartemos esta horrible idea de la cabeza, y seamos sensatos.

Yo hago cosas con mis Muñequitos del alma, que jamás hubiera imaginado, ni por lo más remoto, que llegara a ser tan pervertida y tan asquerosamente puta. La palabra puta, siempre que la leas escrita por mí, quiero que sepas que solo me causa respeto. Y si la pronuncio, es porque me calienta el hecho de pensar que lo soy, y que follo cuando quiero. Admiro a las mujeres que deciden hacer con su cuerpo lo que les venga en gana. Son libres de hacerlo y se ganan la vida con el placer que reparten. Hay que acabar con el proxenetismo, no con las putas, que son una bendición para esta Humanidad aburrida. Así lo veo yo.

Si tú tienes unas necesidades parecidas, o iguales a las mías, te lo tengo que contar. No te estoy diciendo que me compres una Muñeca ya. No van por ahí los tiros. Ya vendo suficientes Muñecas y no necesito hacerme millonaria, ni lo quiero. Yo no necesito vender mil Muñecas al día. Eso es para Amazon con su super negocio. Lo que sí necesito es que, por lo menos, sepas que lo puedes hacer. Seas un tío, o una tía. Hay una salida muy grata, a esa sensación, tan triste, de que no puedes satisfacer tus necesidades sexuales.

Yo, hasta que no tuve el conocimiento de que esto existia, que había unos Muñecos con un parecido tan enorme a un cuerpo humano, tenía siempre un sabor amargo en mi vida. Yo, una mujer divorciada, cercana a la treintena, con encuentros esporádicos con tíos, que al tercer polvo, ya se creen que son tus dueños, me consumía poco a poco en una especie de garganta enorme que me iba tragando.

Mis mejores relaciones siempre han sido con otras mujeres. La mayoría mujeres casadas, que están hasta el gorro del tío aburrido que tienen al lado. Hoy en día, sigo con alguna de ellas. Encuentros esporádicos. Andrea, casada con un director de banco, está al tanto de mi relación con mis dos Muñequitos. Lo cierto es que está sorprendida de lo bien que me ve. Hace dos años que nos conocemos, y hemos charlado muchas veces sobre la mierda de vida que nos había tocado. Yo divorciada y ella harta.

Estamos de acuerdo en que nos gustan las pollas, pero no lo que hay detrás. Como decía Serrat: "Me gusta todo de ti, pero tú, no". Sabemos que debe haber tíos de la hostia por ahí, pero no nos han tocado a nosotras. Como siempre le hablo de lo bien que me lo paso con mis dos Muñequitos, una tarde, después de comernos el coño bien comido, corrernos mil veces y cabalgar nuestros muslos hasta que no podíamos más, me dijo por qué no contaba al mundo mi experiencia con los Muñecos, e incluso, por qué no los vendía yo misma. Lo cierto es que la idea no me parecía descabellada. Yo trabajaba en IM Digital, le hable a mi ex-jefe, Juan Carlos, del proyecto y le gustó mucho la idea. Yo tenía algo de pasta ahorrada, Andrea y Juan Carlos me ayudaron, con otro poco, para poder dar el primer empujón, y aquí estoy.

Para cuando me apetece una polla real, que también me sucede, tengo un par de amigos, dos bellas personas, con los que hecho un polvo de vez en cuando. Y nada más. Son tíos estupendos, personas de fiar, con los que hablo con total sinceridad. Pero ya les he dejado claro, que no quiero saber nada de convivencia. Estoy mejor así. De momento, el amor está aparcado. No sé si vendrá o no, pero no lo necesito, porque desconfío mucho de los finales infelices. Prefiero una cenita tranquila, seguida de un polvete, y luego cada uno a su guarida. Me siento más segura así. No necesito más.

Algo muy importante: Ninguno de mis amigos con roce está casado. Las tias, si están casadas no me importa, pero con tíos casados no me acuesto. Soy una mujer, y no le hago una putada a otra mujer. Es una regla en mi vida. Tampoco pretendo echar toda la culpa a los tíos, porque sería injusta. Tanto hombres como mujeres, sufrimos las consecuencias de relaciones que acaban siendo absurdas. Tengo un buen amigo que ha sufrido lo indecible, porque la mujer tan maravillosa que conoció, se convirtió en una arpía irreconocible. La mayoría de las veces no es culpa de nadie. Es la vida, con la educación y costumbres que nos meten, la que nos hace olvidar que tenemos al lado a una persona que, en su día, adorábamos y que, de repente, no nos produce más que indiferencia. Es triste. Muy triste.

Seas tío o tía, te puede pasar lo mismo. Nadie está exento por ser hombre o mujer. Tus necesidades son como las mías, y como las de la vecina o vecino de al lado. Te preguntarás por qué no follas más, si todos y todas tenemos tantas ganas. Pues es la pregunta del millón, porque no tiene respuesta. Nos metemos en un berenjenal de vida, que nos pone en bandeja todo lo relacionado con el estrés, en forma de hipoteca, préstamos, sueldos ajustados, apreturas para llegar a fin de mes... O sea, todas esas cosas de las que nos preocupamos por un lado, mientras que la vida está pasando por el otro, como decía John Lennon.

Yo, lo único que he hecho, es cruzar la acera, y pasarme al lado de la vida. Sigo trabajando, porque trabajar lo necesito para vivir, como todo mortal. Pero mi vida es otra. Habrá a quien le parecerá aberrante, pero no me importa. Ahora mismo tengo lo que necesito sin molestar a nadie. Y lo cuento. Lo cuento por si tú también quieres intentarlo. No quiere decir que, porque a mí me vaya genial, a todo el mundo le vaya a pasar lo mismo. Eso es absurdo. Solo quiero expresar con claridad, que mi sensación es buena. Muy buena. Nada más.

He utilizado consoladores de todo tipo, y a veces, cuando me da el punto, los uso. No los he tirado porque me siguen gustando. Pero esto es otra cosa. Ese contacto con Muñequitos de tu estatura, incluso más, con esa suavidad que admite cualquier tipo de roce, con cualquier parte de tu cuerpo, es algo que no tiene nada que ver con lo conocido hasta ahora.

Vivimos en un mundo muy hipócrita y lleno de prohibiciones y malos rollos, y con un sentido de la sexualidad muy oculto y oscuro. Tienes que olvidarte de eso y crear tu mundo. Yo hace tiempo que tengo el mío y me va muy bien. El día que encuentre a una persona, de verdad, con la que pueda tener la actividad que tengo ahora, y no haya ningún mal rollo por ello, y todo transcurra bajo el velo de la sinceridad, tengo muy claro que, muy a mi pesar, abandonaré a mis Muñequitos.

Pero no creo, al menos a corto plazo, que eso ocurra. Habría que cambiar muchos conceptos, y tendrían que desaparecer muchos tabús que nos atan a una vida, que acaba siendo un auténtico aburrimiento. Intentar tener tu mundo y, en la medida de lo posible, ser feliz, no es ningún atrevimiento fuera de lugar. Es lo que queremos todos.

A mí me encanta follar todos los días, pero... ¿A quién no le gusta? Yo he encontrado la manera con mis Muñequitos Jorge y Lara. Ya está. Así de sencillo.

¿A ti también te gustaría? Pues es más fácil de lo que crees. Y placentero como no puedes imaginar. Así que...

¡A Follar!

-Ángela-

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